PEGASO

5,00 

PEGASO

10 disponibles

SKU: 28 Categoría:

Descripción

Arato y otros muchos autores han dicho que se trataba de Pegaso, hijo de Neptuno y de la Gorgona Medusa. Sobre el monte Helicón, en Beocia, golpeó con su pezuña una roca e hizo brotar una fuente que, a partir de su nombre, fue llamada Hipocrene. Otros dicen que en la misma época en que Belerofontes se presentó ante Preto, hijo de Abante, rey de Argos, Antea, esposa del rey, se enamoró de su huésped y le pidió que le satisficiera, prometiéndole a cambio el reino de su marido. Pero como no pudo lograr sus pretensiones, se anticipó a la realidad para no ser acusada ante el rey: le dijo a Preto que Belerofontes había querido poseerla a la fuerza. El rey en persona, por consideración con él, no quiso someterlo a un castigo, sino que, como sabía que tenía un caballo, lo envió ante Yóbates, padre de Antea, a la que otros han llamado Estenebea, para que defendiera el honor de su hija y expusiera a Belerofontes ante la Quimera, que por aquel entonces devastaba con su fuego las tierras licias. Tras salir victorioso de ese altercado y haber descubierto la fuente, Belerofontes pretendió volar hasta el cielo. Y no estaba muy alejado, cuando, al mirar al suelo, cayó aterrado y allí dicen que murió. En cuanto al caballo, parece ser que siguió volando y Júpiter lo colocó en el cielo. Otros han dicho que no fue acusado por Antea, sino que, para no oír tan a menudo lo que no quería oír, o para no dejarse conmover por sus súplicas, huyó a Argos. Eurípides, por su parte, dice en su Melanipe que Hipe, hija del centauro Quirón, se llamó en otro tiempo Tetis. Se crió en el monte Pelión y sentía una gran pasión por la caza. En cierta ocasión, persuadida por Eolo, hijo de Helén y nieto de Júpiter, se quedó embarazada. Cuando estaba cerca el día del alumbramiento, huyó a un bosque para que su padre, que pensaba que aún era virgen, no creyera que había engendrado un nieto. Así pues, cuando su padre se propuso buscarla, se dice que la joven solicitó del poder divino que no se descubriera su alumbramiento. Por voluntad de los mismos dioses, después de dar a luz, fue metamorfoseada en yegua e incluida entre las estrellas. Algunos han dicho, incluso, que era una profetisa. Como tenía por costumbre revelar a los humanos las decisiones de los dioses, fue convertida en yegua. Calimaco, por su parte, dijo que, como había dejado de cazar y de venerar a Diana, ésta le atribuyó la imagen que acabamos de decir. Se ha llegado a decir que por este motivo no está visible para el Centauro, que según algunos es Quirón, y que sólo podemos ver la mitad porque no quiere que se sepa que es hembra

Información adicional

Peso 5 g
Dimensiones 18 × 13 × 1 cm

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “PEGASO”